Mindfulness es algo más que una simple moda
Esta es una respuesta de Vidyamala Burch —creadora y fundadora del programa «Mindfulness y compasión para la salud – MBPM«— al artículo: «Mindfulness is something worse than just a smug middle-class trend» (El mindfulness es algo peor que una simple moda elitista).
Como cofundadora y directora de Respira Vida Breathworks, leí este artículo con gran interés. De hecho, coincido con gran parte de lo que señala la autora partiendo de mi propia experiencia: el mindfulness, la compasión y el budismo me ayudaron enormemente a afrontar mis propias lesiones de columna.
En Respira Vida Breathworks somos conscientes del riesgo de que el mindfulness proyecte una imagen centrada únicamente en el «yo». Por eso, ponemos un énfasis especial en la conciencia del otro como pilar fundamental de nuestro programa de 8 semanas, reflejando así la dimensión de la compasión. A lo largo del curso existe una progresión clara: desde la autoconciencia hacia la conciencia del prójimo y la conexión con los demás. Con esto buscamos promover que tendamos la mano a nuestros vecinos y actuemos con mayor empatía, lejos del individualismo que sugiere la autora.
Asimismo, no ocultamos que Respira Vida Breathworks fue fundada por practicantes budistas ordenados. Muchas de las personas que completan nuestros cursos deciden profundizar en otros aspectos del budismo que un curso secular no aborda: la ética, la fe, la devoción o el camino progresivo para cultivar la mente, el corazón y una visión clara, basados en 2500 años de tradición.
Es natural que, al ganar popularidad el mindfulness, surjan voces críticas. Sin embargo, mi experiencia como instructora —tanto de mindfulness secular como de budismo— me demuestra que muchísimas personas se benefician de esta práctica a pesar de que jamás habrían pisado un centro budista por las razones que bien menciona la autora: el distanciamiento de la religión organizada en el mundo desarrollado.
¿Acaso hay algo de malo en aprender a asumir la responsabilidad de nuestras reacciones y cultivar formas de transitar la vida con mayor conciencia y amabilidad? ¿Puede ser negativo que quienes sufren dolor, enfermedad o estrés encuentren en el mindfulness una vía para abordar las preguntas profundas de la existencia y, quizás a partir de ahí, descubrir el amplio abanico de enseñanzas que ofrece el budismo?
Por otra parte, el proyecto «La noche oscura», liderado por el neurocientífico Dr. Willoughby Britton para documentar los efectos adversos de las prácticas contemplativas, me parece de vital importancia. Sin embargo, sus investigaciones se centran en la meditación intensiva de tipo Insight / Vipassana, practicada en retiros con largas horas diarias de meditación. Enfrentar la mente con esa intensidad difiere drásticamente de los 10 a 20 minutos diarios que se proponen en los cursos de mindfulness secular. Habiendo practicado ambos enfoques, puedo atestiguar que son experiencias radicalmente distintas.
Por último, en Respira Vida Breathworks nos enfocamos en ayudar a una de cada cinco personas que conviven con dolor crónico, así como a los millones de afectados por enfermedades de larga duración. Nuestros sistemas de salud están al límite, y existe amplia evidencia de que el mindfulness aporta beneficios tangibles a este sector.
Nosotros lo definimos como un modelo de autogestión, el cual devuelve el sentido de iniciativa y esperanza a quienes la medicina convencional ya no puede ofrecer una cura definitiva. A lo largo de la última década he acompañado a cientos de personas que han logrado transformar positivamente su calidad de vida, aun cuando su condición médica persiste. Y, al depender menos del sistema sanitario, generan también un menor gasto público, lo cual indiscutiblemente es una buena noticia.
