Magadalena Broton Muñoz
Facilitador/a Mindfulness Breathworks — Año de titulación: 2026
Mi camino hacia el mindfulness empezó en un momento de vida en el que todo pedía un cambio.
Fue el año 2021 y, como muchas personas que sostienen múltiples roles —madre, empresaria, líder— vivía en un estado constante de exigencia, estrés y ansiedad.
La reactividad formaba parte de mi día a día. Tomaba decisiones, gestionaba equipos, sostenía responsabilidades, etc, pero por dentro me sentía vacía.
Fue entonces cuando comencé una búsqueda profunda de entenderme, escucharme y encontrar respuestas más allá de lo inmediato.
Ese proceso marcó un punto de inflexión personal y profesional. Decidí cerrar una etapa importante en mi vida —la venta de mi empresa— para abrir un nuevo camino más alineado conmigo.
A partir de ahí, sin ser totalmente consciente inicié una transformación en mi ser.
Me formé en coaching ejecutivo y en programación neurolingüística, herramientas que me permitieron, no solo, comprenderme si no comprender mejor el comportamiento humano.
Hoy tengo la suerte de acompañar a otros en sus propios procesos de cambio.
En la actualidad trabajo con managers, CEOs y responsables de equipos que, como yo en su momento, sienten que liderar no debería implicar vivir en tensión constante.
Sin embargo, hubo un punto clave que redefinió mi manera de estar en el mundo y de acompañar: mi formación en Kindfulness con Respiravida.
Ahí entendí que no se trataba solo de gestionar mejor, sino de vivir y liderar desde un lugar más consciente, presente y —sobre todo— compasivo.
Aprendí a relacionarme conmigo desde la autoescucha, a bajar el ruido mental y a sostenerme desde la calma. Y ese cambio lo transformó todo.
Por eso, decidí dar un paso más y formarme como facilitadora de mindfulness. No desde la teoría, sino desde la experiencia real. Con el compromiso de llevar a las empresas programas que aborden el estrés, la presión y la exigencia desde un enfoque profesional, práctico y humano, avalado por una organización internacional de referencia.
Hoy acompaño a personas y organizaciones que quieren evolucionar hacia entornos más saludables, conscientes y sostenibles.
Trabajo para que líderes y equipos no solo alcancen resultados, sino que lo hagan desde el equilibrio, la claridad y el bienestar.
Porque liderar no es solo dirigir a otros. Es aprender a gestionarse, a escucharse y a crear espacios donde las personas puedan dar lo mejor de sí mismas sin perderse en el camino.
Y ahí, para mí, es donde empieza la verdadera transformación.
Fue el año 2021 y, como muchas personas que sostienen múltiples roles —madre, empresaria, líder— vivía en un estado constante de exigencia, estrés y ansiedad.
La reactividad formaba parte de mi día a día. Tomaba decisiones, gestionaba equipos, sostenía responsabilidades, etc, pero por dentro me sentía vacía.
Fue entonces cuando comencé una búsqueda profunda de entenderme, escucharme y encontrar respuestas más allá de lo inmediato.
Ese proceso marcó un punto de inflexión personal y profesional. Decidí cerrar una etapa importante en mi vida —la venta de mi empresa— para abrir un nuevo camino más alineado conmigo.
A partir de ahí, sin ser totalmente consciente inicié una transformación en mi ser.
Me formé en coaching ejecutivo y en programación neurolingüística, herramientas que me permitieron, no solo, comprenderme si no comprender mejor el comportamiento humano.
Hoy tengo la suerte de acompañar a otros en sus propios procesos de cambio.
En la actualidad trabajo con managers, CEOs y responsables de equipos que, como yo en su momento, sienten que liderar no debería implicar vivir en tensión constante.
Sin embargo, hubo un punto clave que redefinió mi manera de estar en el mundo y de acompañar: mi formación en Kindfulness con Respiravida.
Ahí entendí que no se trataba solo de gestionar mejor, sino de vivir y liderar desde un lugar más consciente, presente y —sobre todo— compasivo.
Aprendí a relacionarme conmigo desde la autoescucha, a bajar el ruido mental y a sostenerme desde la calma. Y ese cambio lo transformó todo.
Por eso, decidí dar un paso más y formarme como facilitadora de mindfulness. No desde la teoría, sino desde la experiencia real. Con el compromiso de llevar a las empresas programas que aborden el estrés, la presión y la exigencia desde un enfoque profesional, práctico y humano, avalado por una organización internacional de referencia.
Hoy acompaño a personas y organizaciones que quieren evolucionar hacia entornos más saludables, conscientes y sostenibles.
Trabajo para que líderes y equipos no solo alcancen resultados, sino que lo hagan desde el equilibrio, la claridad y el bienestar.
Porque liderar no es solo dirigir a otros. Es aprender a gestionarse, a escucharse y a crear espacios donde las personas puedan dar lo mejor de sí mismas sin perderse en el camino.
Y ahí, para mí, es donde empieza la verdadera transformación.